Lang, Fritz

Nombre Fritz Lang
Actividad Director
Lugar de nacimiento Viena
Fecha de nacimiento 5 de diciembre de 1890
Lugar de fallecimiento Los Angeles
Fecha de fallecimiento 2 de agosto de 1976
Filmografia Filmografia

tomado de wikipedia

Friedrich Christian Anton Lang, conocido como Fritz Lang (Viena5 de diciembre de 1890 – Los Ángeles2 de agostode 1976), fue un director de cine de origen austríaco que desarrolló su carrera artística en Alemania y en Estados Unidos.

Durante su época alemana dirigió clásicos como Metrópolis (1927) y M, el vampiro de Düsseldorf (1931), por lo que, en sus inicios, contribuyó al movimiento expresionista alemán. Desde mediados de los años 1930, trabajó exiliado en Hollywood, donde se convirtió en uno de los principales artífices del cine negro, si bien no se limitó a ese género. Se le considera uno de los grandes cineastas de la historia del cine.

Trayectoria

Era hijo de Anton Lang, arquitecto jefe de los trabajos públicos de la ciudad de Viena, y de Paula Schlesinger, de ascendencia judía.1​ Cuando Lang tenía diez años de edad su madre se convirtió al catolicismo e intentó que el niño se educase en dicha religión. No obstante, Lang siempre manifestó no tener ningún interés en las religiones, y no mostró especial interés en sus raíces judías hasta que los nazis llegaron al poder en 1933, lo que condicionó su carrera profesional y su vida en el exilio. Para los judíos, Lang sería judío, porque su madre lo fue (la judeidad se transmite por línea materna, ley hebrea que deriva del Deuteronomio), aunque tuviese una ligera educación católica en su niñez.2

En 1908 empezó sus estudios de arquitectura en la Escuela Técnica de Viena, por deseo paterno; pero se inclinaba por la pintura, de modo que interrumpió dichos estudios arquitectónicos para matricularse en la Escuela de Artes Gráficas de Viena. Sus modelos eran Klimt y especialmente Schiele, que admiró de por vida.3​ Pasó luego a la de Núremberg y luego a la Escuela de Bellas Artes de Múnich.1​ A partir de 19091​ o 1910,4​ abandonó el hogar paterno y emprendió una serie de largos viajes, dejando los estudios. Inicia una época de cambios continuos de residencia y de vida bohemia (trabajó en dos cabarets vieneses, viajó por todo el mundo). Tras una estancia artística en Múnich se estableció finalmente en París, hasta 1914.

Tras el inicio de la primera guerra mundial se trasladó desde París a Viena.5​ Se alistó en 1914 como voluntario en el ejército austrohúngaro el 12 de enero de 1915, pero se decepcionó enseguida.6​ Herido durante la contienda, en la convalecencia de 1916 empezó a escribir guiones de cine.5

Etapa alemana

 

Fritz Lang en 1969

Conoció en su hospital militar al director de cine vienés y luego alemán Joe May; le mostró dibujos y varios de sus relatos, por lo que May le contrató como guionista. En 1916, comenzó a escribir guiones para los estudios Universum Film AG (UFA) y estrenó su primer film como guionista en Viena, en 1917: se trataba de Die Hochzeit im exzentrik Klub, obra dirigida por May, actualmente desaparecida. El resultado le pareció fallido a Lang, así que decidió dirigir él mismo sus propias películas.

Acabada la contienda en 1918, abandonó Viena (ciudad de la que se había apartado en realidad desde 1908); ciudadano alemán ya, trabajó como director en Halbblut (1919) y Las arañas (Die Spinnen, 1. Teil: Der Goldene See) (1919), que fueron bien recibidas. En la segunda, la primera que se conserva, se perciben ya sus rasgos: talento dramático, cuidada composición de imágenes, notable sentido volumétrico, muchedumbres…

Era el momento de eclosión del cine en Alemania: se pasó de 28 filmes anuales, antes de la guerra, a 245 en 1919 o ya 474 en 1922.7​ Las fantasías más bien terroríficas de esos años, con vampiros, seres artificiales, vidas dobles, sabios ocultos o sociedades secretas, mujeres fatales, dan un tono folletinesco general al cine alemán (lleno de histeria y desesperación dirá luego Lang) del que no fue ajeno su trabajo, por lo cual se le ve en las filas del expresionismo. Su primera mujer se suicidó en 1920, y Lang nunca quiso dar datos íntimos, ni siquiera a historiadoras serias (y amigas de él), como Lotte Eisner.

A partir de sus propios guiones y los de su segunda mujer, la escritora Thea von Harbou, rodó Das Wandernde Bild (1920), Las tres luces (1921), Dr. Mabuse, el jugador (1922), Spione (1927) y luego, a petición de los productores, El testamento del Dr. Mabuse (1932), que continuaba las aventuras siniestras de ese criminal. Ahí aparece de continuo un inquietante mundo subterráneo (con sótanos, galerías y cuevas), espejos que hacen que las figuras se desdoblen, visiones ilusorias o distorsionadas, de acuerdo con la mente delirante de Mabuse y otras figuras, como ya en M.

Son consideradas las mejores de su producción en Alemania las dos partes de Los nibelungos (Sigfrido y La venganza de Crimilda, 1924), Metrópolis (1927), La mujer en la Luna (1928) y, ya en el ámbito sonoro, M, el vampiro de Düsseldorf (1931).

Al finalizar El testamento del Dr. Mabuse en 1932, recibió la propuesta de Joseph Goebbels de hacerse cargo de la dirección de la UFA,2​ pero Lang era del todo contrario a las ideas nazis (le explicó a Goebbels que aunque su madre era católica conversa, era realmente judía, a lo que Goebbels le replicó que “Nosotros decidimos quién es ario y quién no”2​) así que esa misma noche huyó hacia Francia, dejando casi todo lo que tenía y a Thea von Harbou, con la que ya no convivía, la guionista de muchas películas de entonces y próxima a las ideas que dominaban Alemania en aquella época.

En París rodó Liliom (1934), con poco éxito, pero siguió hacia Hollywood ese mismo año, contratado por la Metro-Goldwyn-Mayer. El estreno en 1933 de El testamento del Dr. Mabuse fue prohibido.

Etapa estadounidense

 

Tumba de Fritz Lang en el Forest Lawn Memorial Park de Hollywood Hills.

Ya en Estados Unidos sus proyectos fueron rechazados y tardó dos años en hacer Furia (1936). Sus producciones estadounidenses debieron acomodarse a las normas de los diferentes géneros, aunque filmó destacadas películas policíacas como Sólo se vive una vez (1937), La mujer del cuadro (1944), Perversidad (1945), Secreto tras la puerta (1947), Los sobornados (1953), Más allá de la duda (1956), Mientras Nueva York duerme (1956), y otras de otro tipo como Deseos humanos(1954), Los contrabandistas de Moonfleet (1955) y Encubridora (1952).

En varias ocasiones, era manifiesta la crítica social y siempre estaban presentes sus dudas sobre la justicia así como sus reflexiones sobre el individuo contemporáneo y su desamparo. A finales de los años cincuenta, en parte por el clima creado por las investigaciones del Comité sobre Actividades Antiamericanas, en parte por su rechazo de criterios comerciales, y también por la oferta de un productor europeo, viajó a la República Federal Alemana para rodar El tigre de Esnapur (1958), La tumba india(1959) y Los crímenes del Dr. Mabuse (1960), su última película.

Murió en Los Ángeles en 1976, admirado por el grupo de Cahiers en Francia, el propio Godard le había entrevistado y dado un papel relevante en unos de sus filmes, El desprecio.


tomado de filmin

En las primeras décadas del siglo XX muchos cineastas europeos probaron suerte en Hollywood. George Cukor, Billy Wilder, Michael Curtiz, Gustav Molander o Ernst Lubitsch, la ristra de nombres ocuparía un artículo entero. Unos llegaron con ambiciones en la cabeza. Otros llevaban el aliento de los totalitarismos pegado a los talones, pero pocos tenían la historia de vida de Fritz Lang. Como en un relato de ficción, aderezado por el propio cineasta, Lang conoció el éxito y el fracaso, el amor y la tragedia, la libertad y la opresión. Y cuando desembarcó en los EEUU, cargado con semejante equipaje, su estilo maduro y sombrío estalló en un puñado de grandes títulos. Lang en Alemania y en América. Lang en la UFA y en la Metro. Y dos guerras mundiales, la república de Weimar, el nazismo, el Hollywood clásico, Jean-Luc Godard, la India…

1-Obertura: En la Viena austrohúngara nace Fritz Lang el 5 de diciembre de 1890, en el seno de una familia católica. Tras abandonar los estudios de diseño, a la edad de veinte años viaja por todo el mundo y se interesa por las bellas artes. Y entonces, en la cúspide de su juventud, estalla el conflicto. En 1915 Lang se enrola en el ejército austrohúngaro y combate en la Primera Guerra Mundial. Un año más tarde, cae gravemente herido y debe guardar cama en el hospital. Como tantos compañeros de generación queda tocado, físicamente y mentalmente. En esa época empieza a escribir guiones, y cuando lo mandan a casa por estrés entra a trabajar con Erich Pommer, y de allí a los mastodónticos estudios de la UFA primero, y la DeclaBioscop después. Fritz Lang entra en el mundo del cine.2-Como la vida misma: Lang se especializa en personajes complejos, a menudo violentos y ambiguos. Y la verdad es que él mismo no era el colmo de la simpatía. Durante el rodaje de M. El vampiro de Düsseldorf (1931) tiró a Peter Lorre por las escaleras hasta doce veces (insisto, doce veces). Poco importa que le brindara uno de sus mejores papeles: el pobre Lorre acabó hasta el gorro de él, y se negó a volver a ponerse bajo sus órdenes. A lo largo de su carrera tuvo fama de déspota, lo que le causó más de un problema profesional. Puede que por ello nunca recibiera un Óscar, ni una miserable nominación. Lang acabó muy amargado por el rechazo que suscitaba, incapaz de entender por qué le tenían tanta ojeriza. Eso sí, cuando Giorgio Moroder estrenó su versión de Metrópolis (1927) con música de los 80 (y en especial de Queen), el clásico de Lang logró dos nominaciones a los Razzie a la peor música. Ni en la tumba lo dejaron en paz. Pobre Fritz…3-La primera esposa: Fritz Lang se casó con Lisa Rosenthal en 1919 pero el matrimonio fue breve y trágico. En 1921, Rosenthal se suicidó de un disparo en el pecho, posiblemente porque encontró a su marido con las manos en la masa junto a Thea Von Harbou.

4-La segunda esposa: Thea Von Harbou era una de las guionistas más reputadas del cine alemán. De su mano surgieron los libretos de El doctor Mabuse (1922),Los nibelungos (1924), o Metrópolis (1927), que adaptaba su propia novela. Juntos formaron una de las asociaciones sentimentales y artísticas más importantes de la época, el problema es que Von Harbou se convirtió en una ferviente partidaria de los nazis, y Lang… más bien todo lo contrario. Tras la Segunda Guerra Mundial (y el divorcio) Von Harbou fue encerrada y condenada al ostracismo. Nunca recuperó su esplendor profesional. Eso sí, cuando regresó a Alemania Lang rodó El tigre de Esnapur (1959) La tumba india (1959) según sendas novelas de su exesposa. Pero ella no llegó a verlo:en 1954se organizó en Berlín un pase de Las tres luces (1921) en su honor. Cuando salía del cine, Thea Von Harbou tropezó y cayó con tan mala pata que se abrió la cabeza y murió de las heridas. Perdonad la frivolidad, pero hay gente con gafe.

5-La inflación de los nibelungos: Si a alguien benefició (es un decir) la delicada situación de Alemania fue a Fritz Lang. La inflación galopante de posguerra abarató los rodajes para aquellos que contaban con capital suficiente como el de la DeclaBioscop.El rodaje fue legendario. El conjunto de escenarios que vemos en la película, los bosques, castillos y desiertos, fueron rodados en un estudio. Los planos más generales, las escenas de batalla… todo. Uno piensa en Griffith y su Intolerancia (1916), y en la mentalidad indómita de unos cineastas que si tenían que construir un mundo entero de colosal mitología germánica, lo construían y punto.

6-Un fan llamado Hitler: A lo largo de los “felices veinte”, la carrera de Lang se ganó un seguidor tan incondicional como indeseado. ¿Cuánta gente puede decir que tiene de groupie a un tipo que arrastraría al mundo a una vorágine de sangre, destrucción y muerte? Fritz Lang podía, aunque dudo mucho que se sintiera orgulloso de ello. Metrópolis era el film de cabecera de Adolf Hitler, y por extensión de sus acólitos más cercanos. Los nazis adoraban su cine… y lo censuraban sistemáticamente.

7-El corte de mangas: En 1931 Fritz Lang estrena M. el vampiro de Düsseldorf, y los nazis la censuran. Dos años más tarde, acaba El testamento del doctor Mabuse (1933), y de nuevo se la prohíben. El clima en Alemania está cada vez más enrarecido, y el cine no se escapa de lo que va a venir. Un día, el ministro de propaganda Joseph Goebbels lo convoca para una reunión, y Lang se inquieta como sólo lo puede hacer quien que se sabe en el punto de mira del régimen. Pero Goebbels no lo quiere mandar a un campo de concentración, como hará en Theresienstadt con tantos compañeros, sino darle la dirección de los estudios de la UFA. Lang no se lo puede creer. “Pero si me has censurado películas”– podría haber dicho. Nada, pelillos a la mar. “Pero si mi madre era judía, aunque convertida al catolicismo”. Y aquí sí sabemos lo que le contestó Goebbels: “Nosotros decidimos quién es judío y quién no”. Lang pidió un poco de tiempo para pensárselo. Y vaya si se lo pensó, el tiempo justo para coger un avión y salir pitando a París. Atrás dejó su carrera, un futuro prometedor en la UFA, sus amigos y familia, y a su señora esposa.

8-La tercera esposa: Thea Von Harbou se divorció de Fritz Lang argumentando que éste tenía un affaire sentimental con Lily Latte, su asistenta personal. Claro que posiblemente el feo del director al régimen nazi y su exilio tuvieron algo que ver, pero no es menos cierto que Lang mantenía una relación muy estrecha con Latte. Fueron amigos toda la vida, y ella se convirtió en su principal apoyo moral. Sin embargo, no se casaron hasta 1971, cinco años antes de la muerte del cineasta.

9-Sigfrido el nazi: No podía ser de otra manera. Los nazis vieron la película y decidieron que era un relato de exaltación de los ideales germánicos. Cierto es que Thea Von Harbou cojeaba de su mismo pie, pero para ajustar el relato de Los Nibelungos a su interpretación tuvieron que cortar, pegar y borrar, o sea que el discurso quizá no les era tan afín. Concretamente, en 1933 se estrenó una versión sonorizada y comentada de La muerte de Sigfrido (1924), pero la segunda parte (menos complaciente) se guardó en un cajón. Fritz Lang ya estaba en París por aquella época, pero es de imaginar que la iniciativa no le hizo ni puñetera gracia.

10-Señas de identidad: En todas y cada una de las películas de Fritz Lang aparece su mano en cuadro. ¿Alguien se anima a buscarla? Es una de sus mayores señas de identidad. La otra, inconfundible, es su monóculo, que lucía como seña de identidad desde los tiempos de Vienaaunque no lo necesitaba. Con los años, la vista le trajo serios problemas, y en ocasiones el monóculo fue sustituido por un parche, como John Ford o Nicholas Ray. Murió casi ciego.

11-La casa por la ventana: Metrópolis costó cinco millones de marcos de la época (unos 200 millones de euros). Trabajaron en ella más de 37.000 extras y tardó dos años en ser completada. Fue un desastre, mayúsculo, sin paliativos. La productora UFA se fue al garete, y tuvo que sudar para remontar el vuelo. Y estamos hablando de una empresa que podía competir con las grandes majorsde Hollywood. Eso sí, la popularidad de Metrópolis llegó hasta Jerry Siegel y JoeShuster, que cuando crearon a Superman decidieron que su ciudad de residencia tuviera el mismo nombre.

12-Tres, dos, uno, ¡cero!: La mujer en la Luna (1929) tiene la primera cuenta atrás por despegue de la historia. La primera en una película y la primera en la vida real. Lang lo tenía muy claro: “Cuando rodaba el despegue del cohete me dije: si cuento uno, dos, tres, cuatro, diez, cincuenta, cien… el público no sabe cuándo va a ser el despegue. Pero si cuento al revés diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos uno… entonces está muy claro”. Por cierto, los nazis censuraron también esta película: el físico HermannOberth había participado en el diseño del cohete, y su parecido con los V-2 del ejército era más de lo que podían tolerar.

13-El metraje perdido: Como tantos títulos del cine mudo, Metrópolis había pasado a la historia incompleta. Un cuarto de la película se creía perdido para siempre, hasta que en 2008 se encontró una copia en 16 milímetros en Argentina. No fue la única. Ese mismo año apareció otra en 9,5 milímetros en la Universidad de Chile. Alguien (bendito sea) escondió la copia para evitar su destrucción durante el golpe de estado de Pinochet. Ha costado, pero hoy en día se puede decir que la obra maestra de Langestá, por fin, completa.

14-Maldito Cinemascope: “(El invento del Cinemascope) solo es bueno para funerales y serpientes”. Lang no era ningún amante del progreso técnico, precisamente. Tras rodar en Cinemascope Los contrabandistas de Moonfleet(1955) decidió que no repetiría con el invento. Su diagnóstico del cine moderno estaba muy claro: “Hubo un tiempo en el que todo lo que buscaba era una buena historia, pero hoy en día todo tiene que verse con la talla del Monte Rushmore, con los actores en primer plano como si estuvieran allí”.

15-Créditos: La muerte le sobrevino el 2 de agosto de 1976, en Los Ángeles. En aquella época estaba pensando en hacer una película sobre los hippies. Era incansable, genio y figura a lo largo de medio siglo de trabajo.Un cineasta cuyos ecos van desde Hitchcock a Peter Jackson, pasando por Clint Eastwood y Steven Spielberg. Entre la épica exaltación medieval y la mejor simiente de la ciencia ficción. A medio camino entre la sofisticación del malo de folletín y el diseño arquitectónico de una mente torturada. El terreno que cultivó era fértil y no deja de producir nuevas cosechas ni 90 años después de sus primeras películas. Ni en Hollywood, ni en Europa, ni a escala mundial: el cine no sería el mismo sin Fritz Lang.