Ciudad en sombras

Título en castellano Ciudad en sombras
Titulo original Dark City
Año de filmación 1950
Duración 98′
Pais Estados Unidos
Director William Dieterle
Guion John Meredyth Lucas, Larry Marcus, Ketti Frings
Música Franz Waxman
Dirección de fotografia Victor Milner (B&N)
Reparto
Productora Paramount Pictures
Sinopsis Primera película de Charlton Heston en Hollywood, es un relato de cine negro, ayudado por las sombras callejeras y ese inhóspito ambiente en que viven aquellos que bordean el delito. Charlton lidera un grupo de estafadores que despluman a un hombre de negocios (Don DeFore), que se sume en la desesperación y se ahorca. Ahí es donde toma partido el hermano psicótico del fallecido (Mike Mazurki), que inicia un raid para cazar y asesinar a los cuatro jugadores (Jack Webb, Ed Begley y Harry Morgan). Para completar el cuadro aparece la novia del protagonista (Lizabeth Scott) que es cantante de cabaret
Premios  
Subgénero/Temática Crimen, Drama, Intriga

tomado de filmaffinity

Muy interesante película dirigida por William Dieterle, un realizador especializado y (re)conocido por los biopics que dirigió en los años treinta (Pasteur, Zola, Juárez, Dr. Erlich), comunmente encuadrada en el género negro (del que participa en algunos aspectos: garitos, la figura del ex-combatiente, la Policía, los night-clubs, las luces y sombras…), pero que, a mí particularmente, me parece más escorada hacia el cine de suspense, sobre todo, en su segunda mitad.
Y ésa es su característica más relevante, el ser un atípico film negro, cuyo comienzo, curiosamente, parece un antecedente del western de Henry Hathaway El póker de la muerte, a su vez un atípico western con más de cine negro que cine del oeste, y su desarrollo tiene más que ver con el moderno cine de psycho-killers que con la temática noir, y a todo ello puede agregarse un poco de melodrama, con la figura de la redención como telón de fondo en el dibujo del personaje del atormentado ex-combatiente, perfectamente interpretado por un primerizo Charlton Heston.
Todo ello puede ser debido a la personalidad de Dieterle, un poco ajena al cine negro, a pesar de haber dirigido antes (The accused, Soga de arena, Amargo desquite) o después (Un hombre acusa) películas más o menos encuadrables en el género negro (yo pienso que menos, ya que Amargo desquite, por ejemplo, es un melodrama en toda ley, eso sí, con algún elemento del género).
También, creo, influye en ese resultado híbrido, el que la Productora, la Paramount, no se haya especializado en el género negro (a bote pronto recordamos las películas interpretadas por Alan Ladd, pero son más bien productos realizados en honor de la superestrella del estudio en la época, por ejemplo, El cuervo, La llave de cristal, La dalia azul, Fuera de la ley, y en relación con esta última, hay que reconocer que el cine negro de Paramount es el menos difundido, hoy en día, de entre todas las Majors).
En suma esta ciudad oscura es una buena película de suspense, con un buen trabajo de Dieterle, buenos diálogos, unos actores excelentes (empezando, como he dicho, por un sorprendentemente bueno Heston y terminando con un buen plantel de eternos secundarios, eso sí, hagamos salvedad de Lizabeth Scott), una fotografía que juega admirablemente con las luces y sombras, potenciando asímismo ese suspense, convirtiendo cada esquina, cada estancia, e incluso, amplios espacios iluminados en lugares dónde el peligro acecha en cada momento, nadie está seguro.
Asímismo, el suspense viene potenciado por saber quien es el asesino pero no conocer su rostro, un suspense magistralmente desarrollado en la segunda mitad de la película.
No es una película que ha entrado en la mítica, pero es mejor que muchas de ellas.


Ambiente de cafés con actuaciones de rubias algo tristonas, canciones melodiosas… ¿Cuántas veces se ha enamorado uno de alguien que no demuestra mucho interés por él? ¡Cuánto se sufre así! ¿Verdad?

Está claro que la ambientación es la correcta para lo que va a suceder en esta Ciudad en sombras. Los personajes son gente jugadora, a punto de convertirse en auténticos perdedores, pero todos esperan que algún día algo los saque del tedio más absoluto. Normal.
Por lo tanto, el ritmo tan sosegado, o lento, de la acción, creo que es también el apropiado. Un ritmo de espera.

¿Y qué es el cine negro sin su historia de amor? La gente por la calle está ávida de amor, no cabe duda. Hubo una mujer en la vida de Heston. Ahora hay una mujer que quiere ser de él. Luego se cruza otra que fue de otro. El apartado del romance es tierno y un punto muy bueno en la historia.

Falta alguna sombra. Para los que anhelen la intriga, el metraje tiene sus primeros planos apropiados: esa manaza donde destaca el pedazo de anillo del asesino; el miedo presente en todos los personajes… Cuando los pies no llegan al suelo.
Habrá quien no crea en alguna secuencia que puede parecer inverosímil, forzada, pero la película es muy recomendable porque en estas historias, las sombras son verdaderas.


tomado de espinof

Film Noir: 'Ciudad en sombras' de William Dieterle

Hace nada os hablaba de ‘Soga de arena’ (‘Rope of Sand’, 1949), una de las películas menos conocidas de William Dieterle, director alemán que, como muchos otros, huyó del nazismo yendo a parar a Hollywood —dónde si no—, lugar en el que filmaría alguna de sus mejores obras como ‘El hombre que vendió su alma’ (‘All That Money Can Buy’, 1941) o la imprescindible ‘Jennie’ (id, 1948). Hoy volvemos sobre esa época en la que el director se codeó con el Film Noir, con ‘Ciudad en sombras’ (‘Dark City’, 1950).

Dieterle había trabajado como actor en el cine mudo alemán —‘Fausto’ (‘Faust’, F.W. Murnau, 1926) es una buena prueba de ello—; allí adquirió sendos conocimientos sobre iluminación tenebrista, y más tarde aplicó elementos del expresionismo alemán a sus cintas, siempre con claro-oscuros muy marcados. En el presente film, que supuso además la primera interpretación principal de Charlton Heston, el director mezcla el Film Noir, y sin abandonar el género, añade terror al mismo.

Heston da vida a un vividor de nombre Danny que vive como puede trabajando en un casino ilegal con varios socios. Las continuas redadas de la policía le llevan a cuestionarse la rentabilidad de un negocio fuera de la ley que siempre andan golpeando. Mientras decide su futuro se presenta una oportunidad en forma de hombre de negocios que lleva una importante suma de dinero consigo, y busca una partida de póker para pasar el rato. Una oportunidad que Danny no va a dejar escapar.

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Un relato oscuro

Dicha partida supone uno de los momentos álgidos de la película, inteligentemente metida tras una concisa y directa presentación de personajes. En ella, vemos poco a poco el carácter amoral de muchos de los presentes, esos rostros ambiguos que develan su verdadera naturaleza al espectador cuando vemos lo que cada jugador hace con sus cartas. El novato ha picado, ha ganado dinero y volverá al día siguiente, comprobando que sus anfitriones no tienen piedad, al menos en el juego.

‘Ciudad en sombras’, que hace honor continuamente a su título —no hay un solo personaje moralmente ejemplar en el film, a excepción quizá del policía, quien en cierto momento ya no le preocupa el destino de Danny—, acomete su primer gran punto de inflexión tras despojar de todo el dinero, que en realidad no es suyo, al recién llegado. Una secuencia llena de tensión, con imponentes primeros planos que describen sin artificios las intenciones del pequeño grupo de estafadores.

Y cuando uno creía que la película no podía ofrecer ninguna otra situación a la altura de la comentada partida, la cinta de Dieterle da un giro brusco y contundente que ante todo guarda una enorme coherencia con ese tratamiento oscuro de la historia. En una cabriola en la que no cuesta nada entrar, el director cambia por completo el tono de ‘Ciudad en sombras’ y convierte un Film Noir en una película de suspense y terror. A partir de ese momento Danny y los suyos temerán por sus vidas al aparecer alguien muy importante en el pasado de la víctima.

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Suspense y terror

El hermano del timado, que aparece muerto en la habitación de su hotel, irá buscando uno a uno a los ladrones que camelaron a su hermano y le robaron todo su dinero. Pero en lugar de mostrarnos el aspecto de dicho personaje, Dieterle opa por ocultar su rostro, y mostrar únicamente un prominente anillo que lleva en su mano derecha. Durante más de la mitad del metraje no veremos el rostro del nuevo “malo” de la película, que actúa casi como vengativa conciencia de los personajes centrales.

De esa forma, cualquiera podría ser un asesino que les acecha, varias son las secuencias en las que el mismo está presente sin que los demás lo sepan. Estimable es el instante en la habitación del personaje de Ed Begley; una excelente planificación más la interpretación de Begley, que debe interactuar con un peligro invisible, hacen de ese momento uno de los mejores de un film que, como ‘Soga de arena’, posee un punto de locura muy bien controlado. Como si sus personajes no razonasen en un momento dado y se enfrenten a la vorágine de acontecimientos con un temor casi irracional.

Hay algunos bajones de ritmo un poco incomprensibles, cuando Danny se muda a Las Vegas —en realidad está huyendo—,o conoce a la viuda del hombre al que timaron —una entregada Viveca Lindfords— por quien llega a sentirse atraído, cuestionándose así su extraña relación con Fran —la morbosa Lizabeth Scott, cuyo personaje afecta a la narración más que ayudar, sobre todo en sus números musicales—, pero ‘Ciudad en sombras’ termina siempre remontando el vuelo en pos de su violenta historia.

Cine un poco desconocido en todo caso de un director que en aquellos años estuvo en la lista negra de cierto senador cabrón. Quizá por ello, sus relatos criminales tenían cierto sabor pesimista y oscuro, con una muy breve salida para la esperanza al final de un largo túnel lleno de desgracias.


 

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