Aventurera en Macao, Una

Título en castellano Una aventurera en Macao
Titulo original Macao
Año de filmación 1952
Duración 81 minutos
Pais Estados Unidos
Director Josef Von Sternberg
Guion Bernard C. Schoenfeld, Stanley Rubin
Música Anthony Collins
Dirección de fotografia Harry J. Wild (B&W)
Reparto
Productora RKO Radio Pictures
Sinopsis En la exótica y bulliciosa Macao, un tal Halloran, en connivencia con el teniente Sebastian, un policía local, controla el juego, el tráfico de joyas y cualquier operación delictiva. Además, existe una ley que impide a las autoridades internacionales intervenir en los asuntos de Macao, de modo que Halloran se mueve allí como pez en el agua. Después del asesinato del último agente norteamericano que intentó atraparlo, la policía de Nueva York envía un sustituto. En el mismo barco que él viajan Julie Benton, una bella y seductora cantante, Nick Cochran, un aventurero que tiene problemas con la ley, y Lawrence Trumble, un hombre de negocios. Halloran y Sebastian creen que Nick es un policía y pronto empiezan a acosarlo. A Julie la contrata Halloran para cantar en su casino, pero entre ella y Nick surge el flechazo
Premios Mafia, Crimen, Casinos, Cantante
Subgénero/Temática  

tomado de filmaffinity

Otro de esos títulos de la inolvidable productora RKO que merecen ser recordados por los cinéfilos es sin lugar a dudas “Una aventura en Macao”, película que tiene ese estilo y aire de cine negro con aventuras que tanto gustaba siempre a John Huston y que fue su mejor representante. 

“Macao” no es que sea una joya, pero logra al menos lo que se propone: Recuperar el aire más cínico de “Casablanca” y sobre todo, moldear unos diálogos punzantes y muy atrevidos que la ponen en el Top 50 para todos los que trabajen como aprendices de dialoguistas. 

Gran parte del mérito de estas brillantes sentencias, la tiene el propio Robert Mitchum, que escribió muchas de sus frases, imprimiendo una autenticidad y socarronería difícil de igualar. Por cierto, para un mayor acercamiento a este actor, uno de los pocos junto con Marlon Brando, que despreciaba no sólo el oficio de actor sino la industria de Hollywood, recomiendo encarecidamente la biografía “Robert Mitchum. Olvídame, cariño” de Lee Server, uno de los mejores libros sobre cine publicado en castellano en los últimos años.

La película está producida por el magnate Howard Hughes, que de nuevo contó, como ya hiciera en anteriores ocasiones con su diva Jane Russell (“El forajido”) que por cierto sale especialmente guapa, con un diseño de vestuario espléndido. 

La dirección quedó a cargo de Josef von Sternberg, aunque Nicholas Ray -uno de los directores con más inacreditaciones de la historia del cine- también rodó bastantes escenas y sobre todo mucho oficio. 

No es además una película puramente de estudio, al contrario otro atractivo es que tiene muchas escenas rodadas en el propio Macao y también en Hong Kong.

81 minutos de cine de antes, que dan para mucho. 


Érase un tipo de aquellos que se meten a hacer películas sin saber nada de cine, pero, a los que les interesan muy claramente dos cosas: hacer dinero por montones y tratar de acostarse con cuanta chica atractiva ingrese a los rodajes. Uno de estos individuos se llamaba Howard Hughes, un industrial forrado en la plata, que hizo las veces de productor y seudo-director, y quien supo aprovechar $us atractivo$ para cortejar a actrices como Ava Gardner, Ginger Rogers, Katharine Hepburn y Jane Russell, entre otras. 

Prepotente, pero complaciente con las divas, Hughes buscaba en cada película el máximo lucimiento de sus encantos físicos, sin importarle si con esto irrespetaba al realizador de turno o arruinaba la estructura que éste tenía de la película. Varias fueron sus víctimas, pero, lo que más lamento fue el atropello que llevó a cabo con el brillante director Josef von Sternberg, a quien contrató para dos películas (“Amor a reacción“ y “UNA AVENTURERA EN MACAO” ) interfiriendo en su trabajo con la mayor osadía. 

En “MACAO”, todos los honores del productor Hughes apuntaban de nuevo a la “vía láctea” de Jane Russell, y fueron tantas sus peleas con Sternberg que, para salirse con la suya, indistintamente asignó el rodaje de diferentes escenas a directores como Mel Ferrer, Nicholas Ray y Robert Stevenson, al tiempo que el guión era manoseado por cinco o seis escritores cuyo “gran aporte” era recomponerlo para que Miss Russell tuviera más protagonismo. En su amarga autobiografía, “Diversión en una lavandería China”, el director austríaco escribiría: “Al menos, media docena de payasos metieron en ese pastel, no sólo los dedos, sino varias partes de su anatomía”. 

Quienes hayan seguido la filmografía de Josef von Sternberg, sentirán enseguida que su estilo narrativo apenas se vislumbra en esta película: una composición aquí y allá, algunos momentos de su creativa iluminación y sus habituales aciertos en los diálogos. El resto, es un filme despersonalizado, con una trama demasiado simplista y predecible, carente del intimismo y de la fuerza dramática que acostumbraba, y con unos personajes que no despiertan ni afecto, ni repulsa alguna. Como pretendía el calentón Hughes, lo que más se recuerda es la exuberante anatomía de Jane Russell, actriz a la que ya había elevado estatua cuando la lanzó en “El forajido”. 

Creo que, “UNA AVENTURERA EN MACAO”, sólo sirve como anécdota para recordar los despropósitos que tantos productores han cometido con el arte cinematográfico. Razón tenía el crítico inglés Victor F. Perkins cuando escribía: “La industria cinematográfica está controlada, en gran medida, por hombres que saben menos del proceso de producción que los fabricantes de cualquier otro producto de consumo”.


tomado de elblogdeethan

Conocida en nuestro país como Una aventurera en Macao, se trata de una de las últimas películas de Josef Von Sternberg, el creador de ese mito llamado Marlene Dietrich. Lejos ya de su colaboración con la estrella, Von Sternberg realizó pocos largometrajes y siempre con la sombra de la diva en ellos; su otro yo, como él afirmó en más de una ocasión.

Macao fue un encargo del magnate Howard Hughes para el que Von Sternberg ya realizó algún largometraje anterior, siempre con el mismo resultado: la intromisión de Hughes en el rodaje. El multimillonario, además de poner el dinero, incluyó a Jane Russell en la película. La actriz, que ya nació a la moda, con un cuerpo espectacular al que le sobraban las hombreras en los vestidos, fue descubierta por Hughes y lanzada al estrellato con aquel extraño western titulado El Forajido, donde Jane Russell enseñaba algo más de lo permitido por la censura.

Realmente, Macao es una excusa para que Jane Russell se luzca en un film noire. Por eso la historia es lo de menos: una especie de jefe mafioso (Brad Dexter) actúa impunemente en Macao, lejos de las leyes occidentales. El asesinato del agente americano que venía a detenerle provoca el envío a la isla de otro policía. En el mismo barco llegan un aventurero de oscuro pasado (Robert Mitchum), una cantante de cabaret (Jane Russell) y un comerciante sin escrúpulos (William Bendix). Uno de ellos es el encargado de acabar con el sindicato del crimen. 

La cinta tiene el envoltorio de las mejores películas del género, pero ya hemos dicho que le falta una trama solvente. Con Mitchum, con dos damas tan “negras” como Jane Russell y Gloria Grahame, y con un entorno exótico al estilo de Casablanca o Tener y no Tener, Hughes pensó que el éxito estaba asegurado. Y si incluía en la nómina a Von Sternberg, un director con pasado de claroscuros y dominio de los entornos orientales, con más razón. Sin embargo, Hughes no tuvo en cuenta la fuerte personalidad del cineasta austríaco, su exagerada estilización y su permanente búsqueda de Marlene.

Sí, faltaba Marlene. A cambio, Sternberg disponía de Jane Russell, una actriz que dinamitaba el mito de la Dietrich; en el sentido literal de la expresión dada la presencia explosiva de la protegida de Hughes. Así, las canciones de Jane Russell se distanciaban de las actuaciones sofisticadas de Marlene, y se situaban más cerca del número “A Little Girl from Little Rock” en Los Caballeros las prefieren Rubias (Gentleman Prefer Blondes de Howard Hawks, 1953), película que rodaría al año siguiente.
Los continuos enfrentamientos entre productor y director, más una enfermedad sufrida por Von Sternberg, provocaron que fuera Nicholas Ray el que finalmente terminara la cinta. A pesar de todos estos inconvenientes, y si no nos fijamos mucho en el fondo, el resultado final se puede considerar aceptable. En parte, gracias a los buenos diálogos que consiguen achicar las fugas de una historia que hace aguas por todas partes. Pero, sobre todo, por las cestas del casino, que suben con joyas y bajan con dinero, aunque no formen parte de la increíble atmósfera de El Embrujo de Shanghai (The Shanghai Gesture, 1941); por un descarado cambio de medias en la cubierta de un barco; por las tomas a través de las redes de pesca en un muelle abarrotado; o por las sombras de alguna que otra persecución entre callejones oscuros recreados en el estudio. Son detalles, pocas escenas, alguna secuencia, que nos recuerdan mejores tiempos del gran Josef Von Sternberg.


tomado de critikat

Filmada en 1952, Macao es una de las últimas películas de Josef von Sternberg, quien, después de The Shanghai Gesture (1941) con Gene Tierney, no realizó ningún trabajo sobresaliente. Tal vez el Hollywood de la posguerra no fue apropiado para el cineasta de origen alemán, adepto al claroscuro expresionista y al exótico glamour en blanco y negro para sublimar la belleza enigmática de su musa, Marlene. Dietrich. Macao resuena un poco como la oración fúnebre de su universo: uno encuentra fácilmente la obsesión por una visión muy oscura de la naturaleza humana, pero el escenario, sucinto y vacilante, ataca cualquier intento de darle a la película la dimensión mítica adquirida por obras maestras como El ángel azul o La emperatriz roja .

¿Se puede acreditar realmente a Josef von Sternberg por la realización de Macao ? La pregunta no solo surge en términos estéticos, sino que la película tiene poco que ver con el trabajo anterior del director alemán; La historia misma de la producción de Macao habla de una sucesión de desastres. En 1952, hace cuatro años, Howard Hughes, un multimillonario loco y excéntrico, tomó posesión del “pequeño” estudio de la RKO, que produjo tantas obras míticas en los años anteriores a la guerra (incluido Citizen Kane). Solo le llevará unos pocos años más llevarlo al borde de la bancarrota. Sin duda, Hughes se vio a sí mismo como un nuevo David O. Selznick: un productor omnisciente, con un egocentrismo desproporcionado, cuyos deseos se impusieron a todos. Pero el multimillonario no tenía el talento visionario de Selznick, y su dominio a menudo se reducía a actos iracundos irreflexivos.

Así, en Macao , von Sternberg fue despedido en una película completa a pesar de que se había dado cuenta de solo un tercio de la película; Nicholas Ray, director adjunto a la RKO desde su inicio, fue convocado para reemplazarlo, sin ser acreditado a los créditos. Gloria Grahame, la ex esposa de Ray, se negó a participar en la película (donde interpreta un papel secundario), pero no sirvió de nada: para vengarse, decidió ser la peor posible, lo que no es necesariamente obvio. En la pantalla. Robert Mitchum, actor principal, reescribió con Ray algunas escenas del guión, sobre las cuales ya había descargado a casi diez guionistas, la mayoría sin acreditar en los créditos. Y ahora, buen año, mal año, Macao. finalmente lanzado en cines, por un resultado menos aterrador que el rodaje no sugirió, probablemente gracias a una combinación de grandes talentos, como detrás de la cámara, pero todavía tembloroso y decepcionante.

El despido de von Sternberg es probablemente el mayor error cometido por Hughes: el tema de la película, un poco anticuado, hay que admitirlo, fue más el dominio del director alemán que el de Ray. La historia está inspirada en Burning Hearts ( Marruecos), dirigida por von Sternberg en 1930, protagonizada por Marlene Dietrich y Gary Cooper. En un mundo lejano y exótico, aquí se encuentran Macao, el contador portugués cerca del territorio chino, dos estadounidenses en el exilio, una cantante (Jane Russell) y un aventurero similar (Robert Mitchum), se aman y tratan de huir. su pasado Son dos solitarios, dos independientes de la vida problemática, incapaces de confiar en nadie. Aquí están, aterrizados en la ciudad del juego, el libertinaje y el crimen, mezclados con historias problemáticas que no tienen que hacer, pero que les impedirán conducir sus vidas como lo desean.

Podemos imaginar lo que hubiera hecho von Sternberg con tal historia si hubiera tenido las manos libres: cinismo de relaciones románticas, descripción negra y deshumanizada de un mundo extranjero, victoria de los fuertes contra los débiles … Los primeros veinte minutos de la película dan esta esperanza, en el misterio que rodea a los dos personajes principales y su relación problemática, la de dos desconocidos que se reconocen a sí mismos sin conocerse. Pero la banalidad de la historia criminal, como la resolución demasiado optimista de la historia de amor (con una Jane Russell menos creíble que Marlene o Marilyn en el papel de la cantante que babeaba) impide cualquier puesta en escena para elevar el nivel de la película de un thriller banal al cine negro real.Macao sigue siendo una película RKO desafortunadamente bastante olvidable. ¡Si no fuera por Robert Mitchum, decididamente el aventurero más sexy del cine clásico de la década de 1950!


tomado de shangoi

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Frotamos de antemano las patas cuando descubrimos en los créditos de la RKO los nombres de Robert Mitchum, Jane Russell, William Bendix y otros Gloria Grahame, y decimos que la atmósfera húmeda e insalubre de Macao dará lugar a una Pequeña obra negra, en manos de Sternberg, la agua más bella. Todavía estaremos un poco hambrientos … ¿La culpa a quién? Es difícil decirlo: cierta indiferencia de los actores que parecen más desenvueltos que entregarse en su papel: Mitchum en “guapo” no muy inteligente, Russel femme fatale llena de clase pero demasiado fría como para hacer una verdadera emoción. , Grahame, que simplemente seduce tocando las cejas, o Bendix en un molino de viento tradicional no muy completo al principio – en el escenario que entendemos al cabo de tres segundos, la única finta (Mitchum, ¿es un policía que viene a resolver un asesinato, zumbido?) y que deja poco margen para la sorpresa (Mitchum sorprende a las mujeres por su encanto natural). Es así, y al final, después de una verdadera lucha de dólares, triunfa), al ritmo un poco de cabello (malas escenas de acción, si no la de Antología, donde debe reconocerse, donde Russel ataca a Mitchum con una hoja de balance: una almohada de maldito) o la atmósfera, a pesar de un poco de esfuerzo en el escenario pseudo oriental, nunca realmente pegajoso …? Buena atención, tampoco se la pierde, ni mucho menos, solo un poco decepcionante en general. hum hum?) y luego deja poco margen de sorpresa (Mitchum cae con el encanto natural de las mujeres, es así, y al final, después de una verdadera lucha de hombres con puños, triunfa), rima un poco más vago (malas escenas de acción, si no la única, que debe reconocer la antología, donde Russel Mitchum ataca con una hoja de balance: una almohada de mierda) o la atmósfera, a pesar de un poco de esfuerzo en ¿Las decoraciones seudo orientales, nunca realmente pegajosas …? Buena atención, tampoco se la pierde, ni mucho menos, solo un poco decepcionante en general. hum hum?) y luego deja poco margen de sorpresa (Mitchum cae con el encanto natural de las mujeres, es así, y al final, después de una verdadera lucha de hombres con puños, triunfa), rima un poco más vago (malas escenas de acción, si no la única, que debe reconocer la antología, donde Russel Mitchum ataca con una hoja de balance: una almohada de mierda) o la atmósfera, a pesar de un poco de esfuerzo en ¿Las decoraciones seudo orientales, nunca realmente pegajosas …? Buena atención, tampoco se la pierde, ni mucho menos, solo un poco decepcionante en general. La antología debe reconocer, donde Russel ataca a Mitchum con un abanico (balance: una almohada de mierda) o la atmósfera, a pesar de un poco de esfuerzo en el escenario pseudo oriental, ¿nunca es realmente pegajoso …? Buena atención, tampoco se la pierde, ni mucho menos, solo un poco decepcionante en general. antología debe reconocer que el ataque Russell Mitchum con un ventilador – equilibrio: una almohada con sangre) o a la atmósfera, a pesar de un cierto esfuerzo en la decoración oriental apodo, nunca pegajoso …? Buena atención, tampoco se la pierde, ni mucho menos, solo un poco decepcionante en general.

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Russell anota puntos en el juego al tratar de golpear a un tipo con sus zapatos de tacones (por extraño que parezca este reflejo femenino … véame. El gadin de Mitchum jugando con los salvadores (picando su billetera, bien jugado) y aceptando a un pequeño vendedor que se encuentra en el bote (Bendix) un par de medias de seda que ella pone ilícitas, allí , en el puente, sin realmente hacer.la manera. Si su anatomía tiene ventajas que no están abiertas a discusión, Sternberg no intenta “jugar” demasiado (escote sensato, vestido no demasiado para lucir sus piernas, su pequeña camiseta ajustada al final de película, de todos modos, mmmmh … lo siento): parece que intenta hacer de Russell la súper clase perfecta y seductora cuyas canciones simples cautivan a los hombres, pero desafortunadamente no es Dietrich quien quiere (puede -Allí está el gran problema). Incluso si Russell equilibra algunas réplicas desilusionadas para mostrar cuánto ha “navegado” (“Todo el mundo está solo y preocupado y lo siento … Todo el mundo está buscando algo” … Sí, Robert, eres como nosotros, espera … .) y que no lo hace

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Gloria Grahame está terriblemente infrautilizada: dos o tres secuencias en total y para todos, donde debe jugar el potiche cuyos ojos brillan por diamantes, obligada a robar la linterna de su marido porque tiene el thunasse. .. no es muy original, todo eso – y ni siquiera tendrá la oportunidad de rodar un Mitchum que todavía lo tenía bien. Incluso la final está luchando para sacarnos de nuestro sueño: una persecución en el puerto donde todos se apresuran a encontrar su camino entre estas malditas redes, una lucha pobre en forma para que Mitchum demuestre que “él es el hombre y que Él sirve a la chica “- y todo está bien, eso termina bien: nuestros dos héroes ni siquiera han perdido un resbalón en este infierno del juego … Demasiado potencial mata el resultado, a veces sucede. Un simple 7 de 12 en la tirada de los dados.   

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