A través del espejo

Título en castellano A través del espejo
Titulo original The dark mirror
Año de filmación 1946
Duración 85 minutos
Pais Estados Unidos
Director Robert Siodmak
Guion Nunnally Johnson (Historia: Vladimir Pozner)
Música Dimitri Tiomkin
Dirección de fotografia Milton Krasner
Reparto
Productora International Picture. Distribuida por Universal Pictures
Sinopsis Un médico aparece asesinado. La principal sospechosa es una mujer que fue vista abandonando el escenario del crimen, pero cuando la policía empieza a investigar hará un sorprendente descubrimiento
Premios  1946 Nominada al Oscar por mejor historia
Subgénero/Temática
Thriller psicológico, Crimen, Hermanas gemelas

 

tomado de filmaffinity

  • “Intenso thriller (…) maravillosa Olivia de Havilland (…) El suspense está servido”
    Fernando Morales: Diario El País 
  • “Lo que verdaderamente hace que funcione es la firmeza de Siodmak para generar suspense y atmósfera” 
    Geoff Andrew: Time Out 
  • “A pesar de tener ingredientes potentes, el conjunto no acaba de funcionar.” 
    Variety 
  • “Un thriller que es casi un clásico (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)” 
    Adrian Turner: Radio Times 
     

Realización, en b/n, de Robert Siodmak. Se basa en un argumento del periodista Vladimir Pozner. Se rodó en plató y en estudio. Ganó el Oscar al mejor argumento original. Se estrenó el 18-X-1946.

La acción tiene lugar en Hollywood, en 1946, a lo largo de unos 2 meses. Narra la historia de dos hermanas gemelas univitelinas, Ruth y Terry Collins (Olivia de Havilland), sobre una de las cuales recaen sospechas de ser la autora del asesinato de un médico. El teniente de la policía Stevenson (Thomas Mitchell) se ve incapaz de determinar sobre cuál de las dos hermanas reacen las sospechas, dado su alto nivel de semejanza física. Por ello reclama la ayuda de Scott Elliot (Lew Ayres), psicoanalista. Durante su trabajo se enamora de Ruth, dulce y quilibrada, y descubre que Terry padece un trastorno psicótico.

La película se enmarca en la corriente del cine de psicoanálisis, que floreció en EEUU en la década de los 40 del siglo pasado. En él destaca “Recuerda” (1945), de Hitchcock. La película es una obra que aúna suspense, crímenes y thriller, que se apoya en los misterios de las relaciones de apoyo mutuo de dos gemelas practicamente idénticas, las dificultades que impiden su identificación por los rasgos físicos (cuando no hay huellas dactilares disponibles), la imprevisibilidad de controlar la conducta paranoica de una de ellas y el juego de simulaciones y mentiras en el que se recrean las dos interesadas. El pisoanalista ha de trabajar contrareloj porque, al haberse enamorado de una de ellas, corre peligro de ser asesinado. Las referencias psicoanalíticas son correctas y comprensibles, incluyen el análisis mediante el test de las manchas de tinta de Rochard, actualmente aún en uso. Es una de las películas más recordadas y emblemáticas de gemelas idénticas, entre las que cabría citar “Gemelas” (2002), “Tú a Boston y yo a California” (1961) y otras.

La música, de Dmitri Tiomkin, orquestal, ampulosa y solemne, subraya los momentos de intriga y tensión, con bajos profundos y variaciones inquietantes. La fotografía, de Milton Krasner (“Eva al desnudo”, 1950), se ajusta a una estética de influencia expresionista, usa encuadres oblícuos, sombras siniestras e imágenes reflejadas en espejos (que explican el título del film en español). El guión es uno de los primeros en tratar con rigor el tema del psicoanálisis. Contiene algunos puntos de inverosimilitud y de dureza narrativa, como la caracterización de Ruth como la buena y Terry como la mala. La doble interpetación de Olivia de Havilland, en uno de sus pocos papeles estelares de gran relieve dramático, es excelente. La dirección crea una historia intensa, de buen nivel, aunque algo inferior a otras de las que firmó, como “Forajido” (1946) y “El abrazo de la muerte” (1948).

Película de suspense absorbente, excelente música, gran fotografía y sobresaliente interpretación.


tomado de todonegro

cartel1A través del espejo y también a través de esta película no adentramos en el subgénero negro del thriller psicológico.

El espejo, que además de en el título aparece materialmente en muchas escenas, tiene un tinte simbólico “lo que se ve no es siempre lo que es”, lo distinto de uno mismo. Asociado a la verdad, es utilizado para presentarnos un elemento perturbador, la sospecha y la incertidumbre sobre si la imagen que proyecta es la realidad o únicamente un reflejo mentiroso de ella.

Narra la historia de dos hermanas gemelas, Ruth y Terry Collins (ambas interpretadas por Olivia de Havilland), sobre una de las cuales recaen sospechas de ser la autora del asesinato de un médico.

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La base argumental toma la idea sugerente de dos gemelas que intercambian su personalidad en medio de un crimen. El teniente de la policía Stevenson (Thomas Mitchell) se ve incapaz de esclarecer sobre cuál de las dos hermanas recaen las sospechas. Establece claramente desde el principio su personalidad de policía a vuelta de muchas cosas, práctico y realista, con frases guasonas: “Soy un bicho raro. No me gusta el crimen perfecto, ni siquiera en las novelas”, “Es un tipo muy listo, para ser universitario”.

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Para llevar a cabo su labor reclama la ayuda de Scott Elliot (Lew Ayres), psicoanalista, rodeado de un aura de simpatía. Durante su trabajo, Scott se enamora de una de las gemelas, dulce y equilibrada, mientras que la otra padece un trastorno psicótico, pero siempre alejado del estereotipo de galán. Este elemento es clave para su caracterización como thriller psicológico. Además, pone de manifiesto las dificultades jurídicas, llevadas al extremo, para identificar a un asesino, cuando éste está claramente circunscrito a únicamente dos personas.

En cuanto a la dirección, Siodmak, un alemán que rodó en su país natal, en Francia y en EEUU, consigue crear una atmósfera tan inquietante como hipnótica repitiendo el éxito del año anterior con su  obra maestra “La escalera de caracol”. La interpretación de Olivia de Havilland, en un papel de gran transfondo dramático es excelente y se recuerda como uno de los mejores.

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Históricamente, tiene concomitancia temática con varios films estrenados con anterioridad como “Sospecha” (1941) o “Recuerda” (1945),ambas de Hitchcock, o posteriormente como en “Nido de víboras” de Anatole Litvak (1948, también con Olivia de Havilland) o Delmer Daves en La senda tenebrosa (1947).

Fué candidata al Oscar por el mejor argumento original de 1946, premio que no se llevó.


tomado de losojosdellobo

 
Supongamos por un instante que nos miramos a un espejo y lo que nos devuelve el reflejo es una descripción exacta de todas las maldades que habitan en nuestro interior. El horror se apoderaría de nosotros con absoluta certeza, asustados de lo que habríamos visto, incrédulos ante tal corrupción, atónitos ante tal podredumbre de alma. Volveríamos, con toda seguridad, los ojos para no volver a ver al asesino que vive dentro de todos nosotros, como diría Jim Thompson, y ser presa de la facilidad con que ponemos en marcha manipulaciones, ambiciones y crueldades. Sería, posiblemente, la peor de nuestras pesadillas vista con sólo un cristal de por medio.
Por otro lado, sigamos suponiendo que somos unos seres abyectos, sedientos de sangre, sin remordimiento, ni conciencia y nos asomamos de nuevo a ese espejo. Esta vez lo que se nos devuelve es un retrato de esa inocencia que también respira en todos nosotros, de una bondad a la que hemos convertido inconscientemente en enemiga a batir. Pero, en esta ocasión, no querríamos volver la vista para no vernos más. Nuestra propia maldad nos empujaría a destrozar el cristal en el que nos estamos viendo.
Y es que, a veces, la justicia es tan ciega que beneficia al culpable y castiga al inocente. Cuando dos personas son igualmente sospechosas de haber participado en un asesinato, lo justo es poner en libertad a las dos y cerrar el caso. Sólo hay una delatora posible. Sólo hay una traidora en el entramado de las conductas. Se llama mente.
Robert Siodmak, uno de esos grandísimos directores que hicieron una extraordinaria serie de películas negras en los años 40, es quien firma este melodrama psicológico-criminal que pone los pelos de punta si recordamos las múltiples aristas que conforman cualquier personalidad que nos rodea. Puede que, un día, una mañana de sol y cielo azul nos parezca hermosa y al borde de la promesa. Puede que otro, esa misma mañana de sol y cielo azul se nos antoje como un feo augurio de la silla eléctrica. Ejemplo tosco para diferenciar todo lo bueno y todo lo malo que hay en nosotros pero, sin duda, hay algo de verdad en ello.
Y para hacer que todo sea más real, más cercano a ese filo cortante al que no nos queremos acercar, hay un actor investigando el enredo, tan seguro y brillante que no deja resquicios a la duda como Thomas Mitchell y una actriz que, aquí, se desdobla y se duplica, se dispara en los registros y se hace creíble en todos ellos como Olivia de Havilland haciendo que el estudio de las personalidades sea algo tan fascinante que nos dan ganas de conocer personalmente a sus personajes y sentir directamente sus acciones y sus reacciones, más que nada para comprobar si nuestra percepción de la gente es acertada o, como suele, es errónea. El caso es que es mejor no apartar la vista del espejo. Vale más aguantar la imagen que devuelve. Sea cual sea. Puede que la mirada sea la respuesta a todas las preguntas y podamos por fin saber qué es lo que se esconde tras nuestra fachada de bondad…o de perversidad. Pregunten al de al lado y táchese lo que no proceda.Quiero invitar a todos los que visitáis esta página a que oigáis la tertulia de la que gustosamente formé parte en el programa “Conversacines” de Radiópolis Sevilla que podéis disfrutar en la web de www.conversacines.blogspot.com a propósito de la película “Doctor Zhivago”. Para mí ha sido un placer y un privilegio compartir micrófono con todos los que allí estaban. Todo mi afecto para ellos y gracias.