Atraco perfecto

Título en castellano Atraco perfecto
Titulo original The killing
Año de filmación 1956
Duración 83 minutos
Pais Estados Unidos
Director Stanley Kubrick
Guion Stanley Kubrick
Música Gerald Fried
Dirección de fotografia Lucien Ballard (B&N)
Reparto
Productora Harris-Kubrick Productions. Distribuida por United Artists
Sinopsis Después de pasar por la cárcel, Johnny Clay ha decidido dar el último golpe de su vida, el que le permita retirarse junto a su amada Fay. El plan es llevarse la recaudación de las carreras de caballos de un hipódromo. Después de una meticulosa selección de colaboradores, planea la estrategia del asalto con una precisión insospechada. Tratará de provocar un altercado en la sala de apuestas y matar al caballo favorito de la séptima carrera. Clay cuenta con la ayuda de Randy, un policía sobornado, George, el cajero de las apuestas, y Mike, barman del hipódromo. El atraco se desarrolla según lo previsto, pero los problemas se presentan con el reparto del botín
Premios  1956: Premios BAFTA: Nominada a mejor película
Subgénero/Temática
Robos y atracos, Crimen, Deportes/Carreras de caballos

tomado de filmaffinity

  • “La mejor película de Kubrick (…) Genial guión; Kubrick exprimió el zumo de la imaginación del gran novelista Thompson y logró que escribiese uno de los juegos de geometría cinematográfica más precisos de que hay noticia”
    Ángel Fernández Santos: Diario El País 
  • “Sentimos que estamos en buenas manos (…) El guion y la edición son clave para que la película no parezca el ensamblaje engañoso que en realidad es (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 4)” 
    Roger Ebert: rogerebert.com 
  • “Editada al máximo, acentuada por fundidos a negro, la desapegada voz en off semidocumental de ‘The Killing’ nos lleva constantemente hacia atrás en la trama” 
    Philip French: The Guardian 
  • “Kubrick mantiene la expectación de la captura, la traición o la muerte hasta el último momento (…) Es un ejemplo casi sin palabras y siempre apasionante de desvío de atención narrativo (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 4)” 
    Glenn Heath Jr.: Slant 
  • “Se desarrolla como un melodrama bastante entretenido (…) Una pequeña aventura interesante 
    A.H. Weiler: The New York Times 
  • “Aunque él sólo estaba empezando a mirar, Kubrick instantáneamente dominó el género criminal. Una película impresionante (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)” 
    Kim Newman: Empire 
  • “Esta obra de cine negro de un atraco es mucho más satisfactoria que la mayoría de sus últimos trabajos, debido a la falta de pretensiones ampulosas y a un estilo que encaja con el tema central.” 
    Geoff Andrew: Time Out 
     

Tras sus dos primeras películas “Fear and desire” y “El beso del asesino” que fueron básicamente de aprendizaje, Kubrick realizó “The Killing” (“Atraco perfecto”) con 28 años demostrando por qué es uno de los más grandes directores de cine de todos los tiempos. La película que pasó prácticamente desapercibida en su día (a excepción de un artículo de la revista Time y una nominación de los premios Bafta). El film sin llegar a ser una obra maestra ni mucho menos es magnífica y cuenta con muchas cosas en su favor. 
Las interpretaciones son muchas de ellas soberbias, como el protagonista Sterling Hayden, y también dos secundarios de lujo como la sensual y extraordinaria Marie Windsor y el impagable y uno de los mejores secundarios de todos los tiempos Elisha Cook. La fotografía es maravillosa, precisamente la gran especialidad de Kubrick, ya que él era fotógrafo. Y luego los diálogos de Jim Thompson son mordaces, secos y brillantes. 
De todas formas como decía antes esta cinta ha sido reconocida por convertirse Stanley Kubrick en un monstruo del cine pero años después y rescatada del olvido, lo que ha hecho que por parte de algunos esté sobredimensionada. 
La adaptación de la novela de Lionel White no fue fácil para Kubrick que no encontraba la forma adecuada y tuvo que cambiar el montaje varias veces. .
Lo que es curioso es que el titulo en español “Atraco perfecto” y el inglés “The Killing” (La matanza) no correspondan con lo que es la cinta en si, quizás algo del destino o de los perdedores hubiera estado más acertado. 
La película aún así es notabilísima pero irregular, propia de un hombre joven en plena formación, pero se nota que es un arbusto que será árbol pero que aún no lo es. Gran película de género aunque no al nivel de “La jungla de asfalto” que ha tenido la suerte de que su director se convirtiera con el tiempo en uno de los grandes porque sino esta película hubiera caído en el olvido desgraciadamente como le ha pasado a “La fuerza del destino” de Abraham Polonsky por ejemplo.
“Atraco perfecto” pertenece a esas cintas que nunca se las ha juzgado cinematográficamente con objetividad, ni cuando se estrenó, que sufrió un ninguneo escandalosa tratándose de una estupenda película ni con posterioridad cuando se la revisitó por muchos y descubrió por otros atraídos por la marca Kubrick.


Magistral obra del genial Kubrick, que en su momento no recibió el reconocimiento que obtuvo años después.

Historia bastante buena y bien planteada, al inicio de la película ya se ha planeado el atraco y se ha especificado lo que cada uno debe hacer así que va al grano, producciones de baja calidad empezarían a “rellenar” con conflictos familiares, traumas infantiles y demás tonterías, aquí observamos una poderosa capacidad de síntesis.

La narrativa se sale de lo común, desde el comienzo capta la atención, contando una misma aventura desde distintos puntos de vista, yo hubiera preferido que al momento del atraco pasara a ser lineal pero como lo hicieron no quedo mal, repiten la famosa séptima carrera pero más que un error se debe a que buscaron con éxito provocar en el espectador desespero por saber que va a pasar, empiezas a preguntarte en cuándo y cómo se echa a perder el “trabajo” y te mantiene en todo momento pensando que va a pasar algo…

Ritmo impresionante, vertiginoso y final legendario (lo han imitado en muchas ocasiones) digan lo que digan, este final puede no gustarle a fanáticos de “American Pie” ¿pretenden acaso que escaparan en El Coche Fantástico?

En los diálogos veo el único pero a la película, y es que hablan tan precipitadamente que cada personaje refleja que sabe de antemano lo que el otro va a decir, si yo pregunto ¿que va a hacer el 28 de mayo de 2020 a las 1:40 p.m.? No puede EN MENOS DE UN SEGUNDO contestar que va a cruzar la calle para comprar el periódico, esa es la impresión que dejan con esas conversaciones tan rápidas, vestuario y maquillaje no son sobresalientes como sí lo es la dirección y sobre todo la fotografía, desplazamientos laterales de cámara, tomas largas y los cortes casi no se perciben debido a la acción de los personajes, ese detalle contribuye a la fluidez.

En el reparto Carey que no me convenció con ese hablar entre dientes pero muy predispuesto, en cambio Cook creo que es el que sobresale con su actuación en esta película, tampoco como para una nominación al Oscar pero fue el mejor.

De críticas anteriores estoy de acuerdo con:
Que no tiene pausa pero aún así deseas que vaya más rápido aún.

De críticas anteriores no estoy de acuerdo con:
Que hay escenas soporíferas.

Lo negativo:
Las actuaciones palidecen ante los demás aspectos de la película.

Lo peor:
Los diálogos

Lo positivo:
El final, dirán lo que quieran pero por algo es uno de los más famosos de la historia.

Lo mejor:
El ritmo y esa sensación de agobio como cuando no calza una llave y piensas que la policía llega…


tomado de espinof

‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1956) es la tercera película de Stanley Kubrick quien sufrió un duro golpe en su orgullo con el fracaso de ‘El beso del asesino’ (‘Killers´Kiss’, 1955), su primer y flojo intento dentro del cine negro. Esta vez eligió la novela ‘Clean Break’ de Lionel White, un escritor de novelas pulp, para adaptarla él mismo contando con la colaboración en los diálogos de Jim Thompson, uno de los escritores más reputados de novela negra. También supuso el primer encuentro entre Kubrick y el productor James B. Harris, que además de producir ésta haría lo correspondiente en ‘Senderos de gloria’ (‘Paths of Glory’, 1957) y ‘Lolita’ (id, 1962).

‘Atraco perfecto’ sufrió durante mucho tiempo la comparación con ‘La jungla de asfalto’ (‘The Asphalt Jungle’, John Huston, 1950), otra cinta de cine negro que habla sobre la fatalidad como elemento significativo en las vidas de los personajes centrales. Resulta curioso que directores como Jean-Luc Godard —representativo de toda una generación, y para el que esto firma uno de los más sobrevalorados— calificase la película de poca cosa argumentando por un lado una gran publicidad, y por otro que Kubrick no era más que un imitador de Max Ophüls —¿por la elegante puesta en escena?—, Robert Aldrich —¿por el uso de la violencia?— y cómo no, John Huston, con quien el relato de ‘Atraco perfecto’ le relaciona además con el universo de los perdedores tan característico del director de ‘El halcón maltés’ (‘The Maltese Falcon’, 1941).

 
 
thekillingf2.jpg

‘Atraco perfecto’ es la historia de un atraco, o sea, un film que se enmarca dentro de ese minigénero —si lo podemos llamar así— de golpes perfectos, y que casi siempre no son tan perfectos como aparentan. Johnny Clay es un hombre que se asocia con un pequeño grupo de compañeros de la más diversa índole para dar un atraco en un Hipódromo un día de espectacular recaudación. Kubrick se centra en su preparación, su rápida ejecución y las consecuencias del mismo. Argumentalmente la película encaja perfectamente dentro del mundo del film-noir. Formalmente ya es otra cosa, un rompecabezas perfectamente ejecutado cuyo esquema narrativo a base de flashbacks influenció a cineastas modernos a los que se les atribuyó la originalidad. ¿Alguien ha dicho ‘Pulp Fiction’ (id, Quentin Tarantino, 1994)?

Los personajes son retratados uno a uno, mientras vamos viendo con ello las distintas motivaciones que cada uno tiene para cometer el atraco. ‘Atraco perfecto’es un film directo en este caso rehuyendo de la sutileza que caracterizó el cine negro en las décadas anteriores. No tiene nada de malo —muchas veces la falta de sutileza en cierto tipo de films es visto como un defecto—, al contrario. ‘Atraco perfecto’ es un film visceral que no esconde sus cartas en ningún momento, desde el principio tenemos todos los datos y conocemos poco a poco las distintas personalidades de sus personajes, un mosaico de hombres tan distintos como necesitados entre sí por un bien común. Se le achaca a menudo al personaje de Sherry —Marie Windsor— el tener poca profundidad al estar claras sus intenciones en la trama, pero no creo que ello perjudique al film en absoluto, incluso me parece que desentonaría con lo propuesto por Kubrick con el resto.

thekillingf3.jpg

Las relaciones entre los personajes carecen de dobles sentidos, son pura emoción. Valga como ejemplo la relación entre Sherry y su pánfilo marido —un entregado y sufrido Elisha Cook Jr.— marcada por el amor desesperado de él y la avaricia de ella. Este tratamiento de Kubrick sobre sus personajes y la estructura de puzzle que adopta la historia, es lo que diferencia a ‘Atraco perfecto’ del resto de films de cine negro coetáneos. Hoy día es muy fácil ver películas con esta estructura gracias a directores como Tarantino o Guy Ritchie, pero en su momento sorprendió por una frescura y originalidad que no han perdido impacto con el paso de los años.

Sterling Hayden —también protagonista de ‘La jungla de asfalto’ y de ahí también las inevitables comparaciones— encabeza un reparto que funciona como un mecanismo de relojería, con la misma precisión que el atraco. A los ya mencionados hay que sumar a Jay C. Flippen —algunos ven en Marvin, su personaje, connotaciones homosexuales hacia Clary—, Coleen Gray como la pareja del personaje central, Ted de Corsia como el policía endeudado, Timothy Carey como el francotirador y con el que comenzará la mala suerte para el grupo, Joe SawyerJames EdwardsVince Edwards y muchos más. Rostros encerrados entre las sombras y claros de Kubrick que para la ocasión contó con el magnífico Lucien Ballard, que iluminó trabajos de Sternberg, Preminger o Peckinpah, para componer una fotografía austera y seca, reflejando la contundencia de unas situaciones filmadas con precisión —y que alcanza su clímax en su irónico final— por un Kubrick lleno de energía.

Una película magistral que llamó la atención del mundo entero, y entre otros, Kirk Douglas quedó tan impresionado que se propuso contar con Stanely Kubrick para un proyecto conjunto que se convertiría en una de las cumbres del cine bélico. De ella hablaremos en el siguiente capítulo.


tomado de espinof

Si atendemos a dos de las varias acepciones de la palabra que vienen recogidas en el diccionario de la Real Academia Española, clásico bien podría ser el período de mayor plenitud de una cultura o civilización y las obras o autores que pertenecen a dicha época o, delimitando aún más lo que interesa de cara a esta entrada, aquello que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia. Colegiréis conmigo en que, si bien ambas definiciones son bastante válidas, no se acercan a lo que un cinéfilo entiende y, sobre todo, siente, como un clásico del séptimo arte.

Clásico para nosotros es aquella película de la que tiempo ha perdimos la cuenta de sus visionados. Es esa producción de la que nunca podríamos cansarnos de hablar con un contertulio que estuviera dispuesto a aguantarnos. Un título que, da igual cuántas veces hayamos disfrutado, siempre termina sorprendiéndonos con un nuevo detalle que se nos había pasado o una lectura que antes no habíamos sido capaces de entresacar. Una película, a fin de cuentas, que ignora el peso y el paso del tiempo y que, décadas después, sigue fresca como el primer día. ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, Stanley Kubrick, 1956) es, obviamente, una de esas películas.

Asombro ante un genio

Atraco perfecto 1

Tercer filme de ese genio del celuloide que fue el responsable de ‘2001. Una odisea en el espacio’ (‘2001. A Space Odissey’, 1968), y tras los sinsabores que nos siguen dejando hoy sus dos primeras producciones —aunque algo hay en ‘El beso del asesino’ (‘Killer’s Kiss’, 1955) que siempre me ha llamado la atención—, hablar de ‘Atraco perfecto’ es hacerlo de una de las muestras más espectaculares que el cine nos ha dejado en ese género negro que tanto se llegó a explorar en el Hollywood de la edad de oro, un género que alcanzaba cotas de genio en esta magistral cinta.

Me cuesta, y me cuesta mucho, calificar a un filme como Obra Maestra de un director en concreto por cuanto hacerlo es referirnos de forma directa a la mejor producción de cuántas se vió envuelto. Considerando la trayectoria de Kubrick y lo mucho que exploraría tras ‘Atraco perfecto’ —sin ir muy lejos, un año después nos legaría la sublime ‘Senderos de gloria’ (‘Paths of Glory’, 1956)—, definirla pues como tal sería desmerecer al resto de superlativos filmes del genio neoyorquino, pero eso no quita para que éste sea una de las muchas cimas que coronó el cineasta a lo largo de su trayectoria.

Una trayectoria que nunca volvería a explorar el noir, algo muy consecuente a tenor de la maestría y el dominio de los resortes del género que Kubrick demostraba aquí con tan sólo 28 años, ya estemos hablando de un guión asombroso, ya hagamos referencia a una dirección que no le va a la zaga. La conjunción de ambas virtudes da como resultado un despliegue de talento narrativo tan acusado que, sino fuera por lo que vendría después, cabría preguntarse si tamaña maestría no era sino un espejismo llamado a desvanecerse toda vez hubieran finalizado los 85 minutos de metraje que componen ‘Atraco perfecto’.

‘Atraco perfecto’, desde las entrañas

Atraco perfecto 2

Sabiendo que no es así, y centrando ya el discurso en la cinta que hoy nos ocupa, es mucho lo que habría que desgranar acerca de esta grandiosa producción. Tanto, que hacerlo de una forma analítica y fría terminaría por no servir al propósito de éste redactor de provocar en aquellos que nunca os hayáis acercado a ella las irrefrenables ansias —y digo bien, ansias, no curiosidad o ganas— de tapar tan descomunal carencia de vuestro currículo cinéfilo. Así pues, y sin saber muy bien si se notará, voy a hablaros de ‘Atraco perfecto’ desde las tripas y el corazón.

Y es que es desde ambos órganos desde dónde mejor se entiende lo mucho que cautiva del filme de Kubrick: ya desde sus primeros momentos, con esa neutra e impostada voz en off y la estruendosa partitura de Gerald Fried —que con su repetitivo motivo funciona a la perfección para crispar los ánimos del espectador— uno tiene la clara sensación de haber comenzado a ver algo grande. Una sensación que sólo va en aumento cuando Kubrick comienza a decantar los elementos humanos que van a formar parte de la compleja urdimbre que se teje en torno al asalto a la tesorería de un hipódromo.

Encabezado por esa efigie que era Sterling Hayden —nadie mejor que él para dar vida a un ladrón que todo lo tiene pensado hasta el milímetro—, dicho equipo va siendo definido con quirúrgica precisión por un Kubrick guionista al que poco le importa manejar arquetipos cuando, a la hora de plasmarlos a veinticuatro fotogramas por segundo, les ha dotado de tal personalidad que ha conseguido separarlos por completo del caldo primordial del que salieron. Y da igual aquí que estemos hablando de la femme fatale, el marido pusilánime —asombroso Elisha Cook— o el policía corrupto, cuando todos y cada uno de ellos son redefinidos por intercesión del cineasta.

Atraco perfecto 3

Con las piezas de su ajedrez pulidas y colocadas, el tablero que es ‘Atraco perfecto’ encuentra sus más asombrosos movimientos no en lo que se nos narra, que a fin de cuentas es un golpe como muchos otros se han podido ver en la gran pantalla, sino en cómo se nos narra, y ahí la cinta es un prodigio constante de planificación y montaje, tocando de lleno ambos aspectos esa perfección a la que alude el poco agraciado título español —no me diréis que no es muchísimo mejor ese visceral ‘La matanza’ a la que alude la traducción literal del original en inglés—.

En perfecta simbiosis con una gloriosa fotografía en blanco y negro que esculpe rostros y figuras con el contraste entre luces y sombras —atención a la escena de la planificación del robo—, y con unos actores que no necesitan ser grandes figuras del Hollywood de aquellos años para asombrar y seguir asombrando una y otra vez, ‘Atraco perfecto’ se constituye sin mayores aspavientos quizás no como una obra maestra de su máximo responsable, pero sí como un CLÁSICO que es pieza ineludible y fundamental en la definición del séptimo arte. Ahí es nada.


 tomado de esculpiendoeltiempo

Johnny Clay (Sterling Hayden) es un ex convicto que ha trazado el plan perfecto para dar un golpe en la oficina de apuestas del hipódromo. Para ello contará con la ayuda de un grupo de colaboradores (Jay C. Flippen, Ted de Corsia, Elisha Cook Jr., Joe Sawyer…) dispuestos a arriesgarse con tal de obtener el jugoso botín. 

The Killing continúa siendo una de las más perfectas y logradas obras de Stanley Kubrick. Un imponente ejercicio de cine negro tan preciso y milimétrico como el mecanismo interior de un reloj.

Con esta película, que guarda más de un paralelismo con La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1950) de John Huston, el director neoyorquino se consolidó como uno de los mayores talentos del Hollywood de su época. La clave de su éxito radica en su portentoso guión, escrito por el propio Kubrick y Jim Thompson a partir de una novela de Lionel White, que plantea una original estructura narrativa a base de saltos temporales (tanto hacia delante como hacia atrás), con la que se pretende ofrecer al espectador una visión exhaustiva y cuasi matemática de todo lo que acontece. 

En realidad se trata de un relato sobre perdedores a la deriva, que ven en el atraco planificado la única forma de salir de la mediocridad vital en la que parecen anclados. El director acierta de pleno al exponer las motivaciones de cada uno de ellos, perfilando así a personajes reales y vidas en descomposición que necesitan de un cambio para reforzar el fino hilo del que penden. Kubrick dota a la historia de un brío narrativo innegable, salpicándola de las dosis de tensión y suspense adecuadas. Muestra, además, un gusto por el detalle y una sofisticación en la puesta en escena que nos recuerda al cine de Max Ophüls, extraordinario cineasta al que el creador de 2001: Una odisea del espacio admiraba, y que siempre ejerció una notable influencia en su carrera.

La cinta se beneficia de una gran fotografía en blanco y negro de Lucien Ballard y de la excelente labor de todo su reparto, debiendo ser subrayadas las interpretaciones de Sterling Hayden y Elisha Cook. Espléndido actor secundario este último, que aquí compone a un hombre débil y temeroso que desea complacer a la fulana de su mujer.  

El ya mítico y fatalista final, corona al filme como uno de los trabajos más significativos de su autor. 


tomado de elseptimoarte

CRÍTICA ÍNTIMA: Kubrick le imprime color al cine negro

‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1956) es la tercera película de Stanley Kubrick quien sufrió un duro golpe en su orgullo con el fracaso de ‘El beso del asesino’ (‘Killers´Kiss’, 1955), su primer y flojo intento dentro del cine negro. Básicamente ‘Atraco perfecto’ es la historia de un atraco, o sea, un film que se enmarca dentro de ese minigénero —si se lo puede llamar así— de golpes perfectos, y que casi siempre no son tan perfectos como aparentan. Johnny Clay es un hombre que se asocia con un pequeño grupo de compañeros de la más diversa índole para dar un atraco en un Hipódromo un día de espectacular recaudación. Kubrick se centra en su preparación, su rápida ejecución y las consecuencias del mismo. Argumentalmente la película encaja perfectamente dentro del mundo del film-noir. Formalmente ya es otra cosa, un rompecabezas perfectamente ejecutado cuyo esquema narrativo a base de flashbacks influenció a cineastas modernos a los que se les atribuyó la originalidad. ¿Alguien ha dicho ‘Pulp Fiction’? (Quentin Tarantino, 1994)

Estamos ante una obra única cuya singularidad proviene de la compleja estructura narrativa, profusa en variaciones del punto de vista, avances y retrocesos en el tiempo y una constante repetición de planos. Con estos recursos el joven Kubrick creó una intrincada red de sucesos que daba mucha riqueza al relato pero que lo hacía más complejo; por esto acudió a un narrador en voz en off que comente los hechos y asegure que el espectador de la época no se extraviara en esa red. (Ni aún en sus películas más radicales como 2001: A Space Odyssey, Kubrick dejó de pensar en el público). A su vez, este relator que narra en pasado a modo de crónica policial, promueve la sensación -presente desde el comienzo de filme- de que ‘algo va a salir mal’. Si a esto le sumamos el verdadero nombre del filme (algo así como La Matanza), nos queda bastante clara la consigna principal del filme, omnipresente en el género: el destino es ineludible y puede manifestarse de la forma más trivial y fortuita.

Los personajes son retratados uno a uno, mientras vamos viendo con ello las distintas motivaciones que cada uno tiene para cometer el atraco. ‘Atraco perfecto’ es un film directo en este caso rehuyendo de la sutileza que caracterizó el cine negro en las décadas anteriores. No tiene nada de malo —muchas veces la falta de sutileza en cierto tipo de films es visto como un defecto—, al contrario. ‘Atraco perfecto’ es un film visceral que no esconde sus cartas en ningún momento, desde el principio tenemos todos los datos y conocemos poco a poco las distintas personalidades de sus personajes, un mosaico de hombres tan distintos como necesitados entre sí por un bien común. Se le achaca a menudo al personaje de Sherry —Marie Windsor— el tener poca profundidad al estar claras sus intenciones en la trama, pero no creo que ello perjudique al film en absoluto, incluso me parece que desentonaría con lo propuesto por Kubrick con el resto.

Además las relaciones entre los personajes carecen de dobles sentidos, son pura emoción. Valga como ejemplo la relación entre Sherry y su pánfilo marido —un entregado y sufrido Elisha Cook Jr. — marcada por el amor desesperado de él y la avaricia de ella. Este tratamiento de Kubrick sobre sus personajes y la estructura de puzzle que adopta la historia, es lo que diferencia a ‘Atraco perfecto’ del resto de films de cine negro coetáneos. Hoy día es muy fácil ver películas con esta estructura gracias a directores como Tarantino o Guy Ritchie, pero en su momento sorprendió por una frescura y originalidad que no han perdido impacto con el paso de los años.
Atraco Perfecto es una de sus obras menos famosas pero no por ello una de las peores. Posee un ritmo narrativo vertiginoso, trepidante, con las dosis de acción y violencia necesarias. Kubrick da saltos en el tiempo a su antojo, y como indique anteriormente, presentando a los personajes uno a uno y mostrándonos por qué participan en un atraco de semejante calibre, donde contemplamos cómo se elabora el minucioso plan paso a paso. Además, nos encontramos con grandes diálogos y frases lapidarias ya que todos ellos son hombres cínicos que se mueven única y exclusivamente por dinero.

Una ambientación perfecta típica del cine negro con los claroscuros habituales en interiores y exteriores, una música grande que da la tensión e intriga necesarias al film. A todo ello hay que añadir, que encima de ser entretenida dura sólo 80 minutos y lo narra todo sin dejar suelto ningún detalle.

En fín, Atraco Perfecto es una auténtica obra maestra del siempre genial Stanley Kubrick, un director todoterreno,  un hombre que ha tocado un montón de géneros sabiéndolos dotar a todos de su innegable maestría. Cabe resaltar que el film en cuestión llamó la atención del mundo entero, y entre otros, Kirk Douglas quedó tan impresionado que se propuso contar con Stanely Kubrick para un proyecto conjunto que se convertiría en una de las cumbres del cine bélico.

El legado del ajedrecista

Stanley Kubrick, fotógrafo de profesión en sus comienzos, amante al ajedrez y al cine, dejó su oficio de fotógrafo en la revista “Look” para dedicarse por completo a la cinematografia como director, productor, guionista, montador, director de fotografía y director de efectos especiales y visuales (ganó el Oscar por ello con 2001: odisea en el espacio).

La influencia de Kubrick en el cine contemporáneo es enorme y difícil de definir en su real dimensión. No solo por la gran cantidad de libros dedicados a su persona y a su trabajo, las compilaciones que lo sitúan entre los más importantes de la historia, así como documentales televisivos sobre su vida y ensayos publicados en diversos medios de comunicación, sino también por los logros fílmicos que alcanzó en vida y el aporte que realizó al status quo de rol del director dentro la industria cinematográfica.

Sin estudios formales de cine, participó en cada etapa de la producción de una cinta, aprendiendo las técnicas y el oficio, llegando a aportar innovadores procedimientos técnicos (efectos especiales, sistema de filmación, nuevas cámaras, focos, luces y lentes) y narrativos que le permitieron a la industria en general avanzar varios años.

Otro apartado donde fue decisivo fue en el empleo de la banda sonora en las cintas que dirigió, anticipándose a varias tendencias, incorporando tanto la enciclopédica revisión de la música perteneciente a la época en la que se ambientaba la película de turno, así como también emplear los aportes de la electrónica cuando esta se aplicaba mayormente en el campo experimental.

Sus películas no dejaban de incorporar sus propios intereses intelectuales y la reflexiones sobre el hombre y su lucha constante con su entorno, ya sea físico, social, psicológico o metafísico. Su observación del ser humano siempre guardaba una distancia prudente, que en vez de frialdad (como lo tachaban algunos críticos), podría más bien leerse un verdadero interés y abierta curiosidad por entender el proceder del personaje como pieza dentro de un engranaje más complejo que lo puramente cultural. Un tema final podría ser su obsesión con los detalles y la calidad del producto. Pocos directores hicieron de esto un tema mayor: entender el filme como acto de aprendizaje extremo del entorno del personaje, en base a una sólida investigación que llevó, junto a su perfeccionismo, a dilatar sus rodajes y aumentar el aura mítica que proyectaba en la prensa.


Comentario.- Obra maestra del género negro del genial Stanley Kubrick y una de las mejores de ese género, tenía 28 años cuando la realizó y aprovechó la magnífica fotografia de luces y sombras del gran Lucien Ballard- todo en clásico del cine negro- para ofrecernos imágenes impactantes y un final para la eternidad. Pelicula de perdedores sujetos a la “fatalidad” en este caso por partida doble: en forma de “mujer fatal” y en forma de la mala suerte, pues cuando parece que Johnny conseguirá un futuro feliz junto a su amada, esa mala suerte hace su aparición y lo convierte en otro negro muy distinto. El film tiene unos dialogos característicos del cine negro en los que se pueden  escuchar frases como la que Johnny le dedica a “la mujer fatal” : Te gusta el dinero. Tienes un dólar donde la mayoría de las mujeres tienen un corazón”. El guión dibuja a la perfección a unos atracadores que suscitan la simpatía del espectador, para el recuerdo los intentos de Sherry (una sensual y extraordinaria Marie Windsor) para seducir a su marido George (un impagable Elisa Cook jr) y conseguir que le diga el día y la hora del atraco, todo un modelo de seducción femenina, el interés del film va en aumento hasta el final de la pelicula, que es un colofón sublime: en el aeropuerto Johnny lleva el dinero robado en su maleta, como no le dejan llevarla en la mano, tiene que facturarla, por lo que va en un vehículo apropiado, un pequeño perro se escapa de los brazos de su dueña y corre ladrando hacia el vehículo, el chofer frena bruscamente y la maleta cae al suelo abriéndose y lanzando al viento los múltiples billetes de banco que contenía y todo ante la atenta mirada de Johnny y su prometida, finalmente él decide no escapar y es detenido por dos policías del aeropuerto.  THE  END. Sin grandes estrellas Kubrick reunió un conjunto de magníficos actores secundarios, encabezados por el gran Sterling Hayden y la dulce Coleen Gray, acompañados por Vincent Edwards, Marie Windsor, Jay. C. Flippen, Elisa Cook jr, Ted de Corsia y Jay Adler. ¡HONOR Y GLORIA ETERNOS PARA LOS GRANDES SECUNDARIOS DE LA ÉPOCA DORADA DE HOLLYWOOD!.
Anecdotario.- Stanley Kubrick fue guionista, director de fotografia, montador, productor y director de cine, considerado como uno de los personajes más importantes del séptimo arte, comenzó trabajando como fotógrafo en Nueva York y escribió los guiones de casi todas sus peliculas, consiguió una lentes especiales para poder rodar con la luz de velas naturales y tiene varias obras maestras en su haber: “Senderos de gloria” de 1957, para muchos la mejor pelicula bélica de la historia, “Espartaco” en 1960, perfecta recreación de la Roma Antigua, “La chaqueta metálica” sobre la dura preparación de unos soldados para la guerra de Vietnam y “2001, una odisea del espacio en 1968, que revolucionó el género de la ciencia ficción y podemos considerarlo como un perdedor de Hollywood pues estuvo nominado al Oscar en 4 ocasiones como director y  en 5 como guionista y nunca lo ganó, en una de las más grandes injusticias de la Academia. Sterling Hayden fue un gran actor al que no se le ha dado la importancia que tuvo, medía 1,96 mts, era de carácter aventurero y abandonó la escuela secundaria a los 18 años para trabajar en una goleta, navegando alrededor del mundo, sirvió en el Cuerpo de Marines en la IIGM y fue condecorado con la Estrella de Plata, sospechoso de ser comunista fue llamado a declarar ante la Comisión de “la caza de brujas” y delató a sus compañeros, se arrepintió mas tarde y comentó: “Me he despreciado a mi mismo desde que hice tal cosa,  se especializó en el western y el género negro, interviniendo en grandes peliculas: “La jungla de asfalto” de John Huston en 1950, “Trigo y esmeralda” de Robert Wise en 1953, “Ciudad en tinieblas” de André De Toth en 1954, “La última coartada” de Jerry Hooper en 1954 junto a Gloria Grahame, “Delito de pasión” de Gerd Oswald en 1958, junto a Barbara Stanwyck, “Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú” de Stanley Kubrick en 1964 y el mítico western de culto “Johnny Guitar de Nicholas Ray con la gran Joan Crawford. Marie Windsor fue una actriz muy seductora especializada en el western y el cine negro en papeles de” mujer fatal” y fue conocida como “la reina de la serie B”, entre sus peliculas. “Testigo accidental” de Richard Fleischer en 1952, “La ciudad que nunca duerme” de John  H. Auer en 1953 o “El cazador de recompensas” de André De Toth en 1954.Elisa Cook jr fue uno de los actores secundarios más prolíficos de Hollywood, con una carrera de más de 60 años, especializado en papeles de personajes insignificantes y perdedores, en peliculas muy importantes: “El halcón maltés” de John Huston en 1941, “La dama desconocida” de Robert Siodmak en 1944, “El sueño eterno” de Howard Hawks en 1946, “Nacido para matar” de Robert Wise en 1957, “Raíces profundas” de George Stevens en 1953, “Tambores de guerra” de Delmer Daves en 1954, “Pacto de honor” de André De Toth en 1955.
 

 

‘Atraco Perfecto’ fue el segundo largometraje de cine negro dirigido por Kubrick después de ‘El Beso del Asesino’. La película se enmarca dentro de la etapa londinense del director junto con ‘Senderos de Gloria’, ‘Espartaco’ y ‘Lolita’.
El filme se basa en la novela de Lionel White ‘Clean Break’. Varias de las obras de White han sido adaptadas al cine de entre las que destaca ‘Pierrot el loco’ de Jean-Luc Godard. Lionel White también aparece como agradecimiento en los títulos de crédito de ‘Reservoir Dogs’ dirigida por Quentin Tarantino que guarda cierta similitud en la estructura argumental con ‘Atraco Perfecto’.
Lo más destacable de la película es su peculiar narrativa. Más allá de la historia de un atraco a un hipódromo ‘Atraco Perfecto’ es una película de personajes. El espectador conoce los motivos que han llevado a cada uno de los integrantes de la banda a querer cometer ese atraco, el policía endeudado con un gangster, el marido que cuida de su esposa enferma y el títere de una mujer enferma, pero en el sentido más retorcido de la palabra ,y enamorada del dinero que conseguirá con el atraco.El espectador siente a la vez simpatía y compasión por estos delincuentes. Sus problemas son algo que no le resulta extraño al espectador y en el fondo se espera que consigan el dinero que les facilitará la vida. Pero por otro lado en el fondo no son más que un puñado de rateros que quieren conseguir lo que buscan sin importarles quien caiga por el camino, ni el caballo, ni el luchador ruso ni el tirador son imprescindibles en su elaborado plan.
Al empezar la película las imágenes son acompañadas por una voz en off que describe el lugar y la hora exacta en la que está transcurriendo esa acción. En un primer instante la locución del narrador parece innecesaria, pero se vuelve una pieza fundamental en la narración a lo largo de la película. Bill Krohn, crítico de Cahiers du Cinema, considera que la voz en off de la película se contradice y resulta “demasiado obsesiva al permitirse una precisión insignificante sobre el tiempo”. Según Bill Krohn esto se debe a que Kubrick quiere parodiar de manera sutil la utilización de la voz en off como elemento narrativo.
Kubrick hace un uso muy acertado del montaje presentando acciones paralelas una detrás de otra que ocurren en distintos lugares al mismo tiempo. Es una técnica de montaje que en la actualidad está muy desgastada pero que siempre sorprende ya sea en el interesante remake de ‘La Cuadrilla de los Once’ ,‘Ocean’s Eleven’ o en la lamentable excusa para hacer una película violenta ‘Reservoir Dogs’.Kubrick juega con el tiempo a su antojo ralentizándolo, acelerándolo y parándolo por completo para estructurar a la perfección su relato. Y ¿cómo hace todos esos malabarismos con el tiempo sin marear al espectador? Pues mediante el inteligente uso de la misma escena cada vez que quiere trasportar al espectador a un momento concreto de la historia. Kubrick no teme resultar simple ni redundante con el uso de la escena de los caballos de carreras colocándose en la línea de salida. Así ayuda al espectador a situarse en el momento antes de empezar la carrera en la que todas las piezas, encajadas por el exconvicto Johnny Clay, deben cumplir su función para que tenga lugar el atraco perfecto.En este aspecto no se escatiman recursos para asegurarse de que todo aquel que vea la película sepa que está ocurriendo, al antes mencionado truco de repetir escenas se suma la voz del comentarista de las carreras que puede oírse de fondo diciendo lo mismo en dos lugares diferentes antes de que la primera ficha de dominó caiga y empiece el espectáculo.
Stanley Kubrick consiguió con ‘Atraco Perfecto’ construir una historia, no sobre un atraco, sino sobre personas que cometen un atraco. Es un juego cinematográfico, idea que se ve reforzada con las constantes referencias al juego del ajedrez que aparecen a lo largo de la película.Johnny Clay busca al luchador Maurice en un club de ajedrez en dónde está dando consejos a un jugador sobre cómo debería haber movido ficha para hacer un jaque mate. Johnny es en el fondo un jugador que mueve las fichas a su antojo después de haber trazado una estrategia y ya conociendo el tablero de juego, para poder ganar la partida.
En este sentido la secuencia de presentación de Maurice, un peón en el juego de Johnny, en el local de ajedrez no está puesta arbitrariamente, hay que tener en cuenta que Maurice podría haber estado en cualquier sitio y de hecho, debido a su aspecto, presentarlo en un gimnasio o en un combate de boxeo hubiese servido para que el espectador conociese más cosas sobre este personaje. Pero es que no es un simple bruto sin cerebro, es aficionado al ajedrez, y conoce varias estrategias para poder llegar al rey con el mínimo esfuerzo.
Al final, cuando Johnny cree que la partida ha terminado, un desafortunado y estúpido accidente (ocasionado por la impaciencia, las prisas y un perro maleducado) hace que pierda la partida y que no vaya a volver a jugar en mucho tiempo. Y que remite al consejo que Maurice da al jugador en el salón de ajedrez “has movido mal, debiste mover el caballo”.Uno de esos finales que son todo lo opuesto al final feliz que unos años más tarde volvió a hacer aparición en una película de atracos en ‘La Cuadrilla de los Once’ dirigida por Lewis Milestone en 1960. En dónde la banda de atracadores de casinos veía arder el dinero que habían robado en el interior de un cadáver que pensaba que sería enterrado y no incinerado.En definitva ‘Atraco Perfecto’ es una película sobresaliente. Una historia fascinante muy bien contada, acompañada de un montaje que se ha convertido en el paradigma de las películas de atracos y un filme en definitiva, que anticipó lo que sería la brillante carrera como director de Stanley Kubrick, famoso por su minuciosidad y el cuidado con el que trataba todos y cada uno de los planos de las películas que dirigía.


 

Una de las películas del periodo inicial de Kubrick, antes que se desate el genio de las posterioreS obras maestras, antes de que se desarrolle su variopinta producción cinematográfica. Nos presenta este thriller policial con el duro Sterling Hayden a la cabeza, que casi repite papel del interpretado en un filme con el que guarda ciertas reminiscencias: el clásico de 1950 de Jhon Huston The Asphalt Jungle, pero esta película es ciertamente inferior a la pieza maestra, un notable cineasta comienza a dar sus primeros pasos.

Sterling Hayden es Jhonny Clay, un recio joven delincuente salido de prisión que planea realizar el atraco del siglo y poder vivir tranquilamente con el jugoso botín: planea robar el hipódromo donde se realizan grandes apuestas y huir. Para ello forma un equipo con gente de su entera confianza, de los cuales se irá haciendo un superficial análisis uno a uno de su situación antes del robo. Es esta una de las mayores similitudes con el clásico de Huston, además obviamente de la presencia de Hayden. Pues bien, ya vistos los personajes involucrados en el robo, de ver sus situaciones y necesidades que los empujan al crimen, vemos documentado por un relator externo cómo lo llevan a cabo paso a paso, lo realizan exitosamente, sin embargo la mujer del más blando miembro del equipo arruina todo dando el soplo a la policía, y todos los miembros del equipo son liquidados en una redada en su cuartel general. Escapa únicamente Hayden con el cuantioso botín. En un final que le depara un desenlace ridículo a Jhonny, lo veremos dándose a la fuga con su mujer, en el aeropuerto, y en el momento de registrar su maleta con su precioso contenido, un impertinente can estorba el camino de los maleteros aeroportuarios, que tira la maleta por el suelo, abriéndola y liberando su invaluable contenido. Todo ante la incrédula mirada de Jhonny, que ve cómo logró sortear los obstáculos más difíciles de las autoridades, policía, etc. para ver quebrarse su sueño por esa absurda insignificancia.

Como se mencionó, es un trabajo de Kubrick donde todavía no se liberaba todo su dominio creador, su dominio de actores, su narración de historias monumentales. Es casi el primer filme de un cineasta que dejaría huella en el séptimo arte, pues previamente a este trabajo, había dirigido tres cortometrajes, incluido uno para la extinta RKO, y un largo de poco más de una hora. Son pues los pasos que marcan el inicio de su andadura artística, y ciertamente, las reminiscencias con The Asphalt Jungle son por momentos ineludibles, y máxime si el actor principal es el duro Sterling Hayden. Con todo, la película logra momentos emocionantes, el recurso de la narración en off le da cierto toque de minuciosidad, de hermetismo, cierta emoción que termina por romperse completamente con la escena final que roza el ridículo para el pobre Johnny. La innovación, lo novedoso en el mencionado tratamiento a los protagonistas, la inserción del espectador en sus interiores dilemas y dramas, es uno de los alicientes de la cinta, además de una actuación decente de un actor serio como Hayden, al que parecen encajarle a la perfección los papeles de ese corte, tipo duro, algo introvertido, vinculado a algún negocio o asunto turbio, inolvidable el recordado capitán McCluskey de El Padrino. Apreciable película que debe ser vista por tratarse de Kubrick, sobre todo para sus admiradores, tiene elementos rescatables, las actuaciones son correctas, un gigante emergía. Aceptable filme de la etapa inicial del buen Stanley.


O el surgimiento de un genio. 
Kubrick ya había hecho sus primeras armas en serio con Killer’s Kiss, una película interesante para percibir aquello en que se convertiría como director, pero que desde luego no está a la altura de su producción posterior. Con esta película, sin embargo, Kubrick se podía decir que irrumpía en el mercado cinematográfico (y lo más importante, en el arte cinematográfico) casi gritando que tenía mucho que decir. Porque, más allá de su argumento, un atraco a un hipódromo consistente en abatir mediante un francotirador a uno de los caballos en plena carrera para desviar la atención de todo el mundo y entonces robar la recaudación de dos millones de dólares; más allá de esto y de la atmósfera de catástrofe inminente que destila desde el primer momento la película; más allá de la impresión que tenemos los espectadores de estar contemplando en los atracadores a unos perfectos perdedores (y del sentimiento de compasión que eso destila; hasta ahí y ya desde sus inicios Kubrick se mostró subversivo); más allá de todo lo atmosférico, que es mérito del director, y de lo argumental, la película es bella, extraordinariamente bella. 
No voy a hablar demasiado de la novedad que supone fijar los tiempos de las diversas acciones con la escena recurrente de la salida de la carrera de caballos, porque eso en realidad no es mérito de la película: está en la novela, pero Kubrick supo ver la potencia visual y narrativa que representaba. Sin embargo, Hay movimientos de cámara magistrales, una composición casi perfecta de planos, una realización impecable. Y la última escena de la película, en la salida del aeropuerto, es de las que merecen ser enseñadas en las escuelas por su composición, encuadre y ritmo. 
Algunos la consideran una película fallida, un mero apunte de lo que vendría posteriormente. Puede ser así. Pero es el apunte de un genio, y no un garabato mediocre o vulgar. The Killing es una película que si no se ha visto sorprende. Y si se ha visto, se goza.